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viernes, 5 de junio de 2009

Otra corrección de errores más...

Voy a escribir esta entrada a modo de reflexión y aquellos/as que logréis llegar hasta aquí para leerlo, me gustaría que dejarais vuestros comentarios y vuestras impresiones.
   No puedo entender, sencillamente no puedo entender, que un organismo del que depende el pan de miles de trabajadores en esta comunidad autónoma asturiana sea capaz de demostrar tal nivel de incompetencia y, sobre todo, falta de sensibilidad ante el trabajo de las personas que próximamente se presentarán a las oposiciones de maestro aquí, en Asturias. 
   Ya por curiosidad, he entrado en páginas de ayuntamientos, fundaciones públicas, otras comunidades autónomas e incluso en convocatorias para procesos selectivos hechas a nivel nacional. Me negaba a creer que los errores cometidos por este colectivo los sufriéramos nosotros solos, llegando a pensar que es habitual que los procesos selectivos públicos estén plagados de errores. Y si hay errores, pero en su mayoría no se recurren, porque no menoscaban ni la capacidad ni el esfuerzo de la gente que se presenta. Tan sólo a nivel nacional hay mayor número de demandas y recursos porque es lógico pensar que hablamos de oposiciones a las que se presentan miles de personas, en varias sedes y atar todos los cabos debe ser complicado.
   Pero aquí no, estamos hablando de un número de plazas conocido, porque todos loa años se saben las vacantes que hay, una (imagino...) dotación presupuestaria... y eso lo entiende todo el mundo. Si nos dicen que no se pueden convocar porque no hay dinero, protestaríamos, pero seguro que lo acabaríamos entendiendo. Ahora, una vez convocadas, por favor señores, háganlo bien!!
   El año pasado, el instituto de administración pública Adolfo Posada asumió las competencias de personal en lo que a docencia se refería. Y desde entonces lleva buscando la cuadratura del círculo, desoyendo las voces que intentar avisarles con bastante antelación de los errores que están cometiendo. Tanto las de opositores, como de sindicatos, como de la propia consejería de educación, cuyo papel en este entuerto no pasa del de mero títere tendente a desaparecer, porque señores, si alguno leéis esto, supongo que trabajareis mucho, pero desde el punto de vista nuestro, ¡no pintáis nada!
   El caso es que el citado organismo (IAAP) en su afán de ser los mejores y más guapos, le dan una y otra vuelta de tuerca a la convocatoria, y sólo consiguen desconcertar, desanimar y hasta ofender en algunos casos como por ejemplo, examinando el baremo, me contaría como mérito para ser profesor de nuestros hijos, haber sido convocado con la selección asturiana infantil de atletismo.
   Toda esta amalgama de surrealidades que a todos nos dejo perplejos ha acabado como sabíamos que iba a acabar. Con una corrección de errores tras otra que alarga el proceso, desanima a los opositores y crea indignación en todos los colectivos implicados. Pero es que no es la primera vez. Ya en sus primera convocatoria (la de secundaria del año pasado) tuvieron que hacer dos correcciones que todos perdonamos, pero esta vez yo creo que ya esta bien.
   Puedo afirmar sin miedo a represalias ni sin faltar a nadie: "señores, son unos incompetentes y no hacen bien su trabajo. Por su culpa, yo no puedo hacer el mío" ¿de quién es la responsabilidad aquí?
   Es la última oportunidad que les vamos a dar, porque ya no hay vuelta atrás, pero en la convocatoria de secundaria del año que viene seguiremos sus movimientos con lupa, denunciando hasta la más mínima irregularidad. Funcionarios y cargos de confianza como los que trabajan en el IAAP crean mala fama al resto de funcionarios que creen en su trabajo y lo llevan a cabo con dignidad e ilusión.
   Perdón el tono sentimentaloide de esta entrada, pero es que ya estoy harto.